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La leyenda dice que existía una montaña muy
extraña y encantadora a su vez, dominaba el paisaje con sus laderas que
subían verdes y boscosas hasta una zona donde las rocas interrumpían
bruscamente la vegetación trazando extraños dibujos. Mas arriba, la cumbre
cubierta de hielo brillaba con los diferentes colores que le daba el sol. A
veces – nadie podía prever cuando- la montaña se transformaba: la nieve se
fundía, lanzaba humo y fuego hacia el cielo, calcinaba bosques y bombardeaba
a los Mapuches con rocas incandescentes que parecían las tokikuras de Dios.
Allí habitaban dos tribus que continuamente
estaban enfrentados, destrozando el entorno con sus guerras.
Dios dispuso que los dos jefes de ambas tribus se sentaran frente a frente,
para que contemplaran juntos el horror, provocado por la osadía de llevar la
guerra a su montaña. Para que el castigo fuera eterno los convirtió en
piedra; y desde ese entonces fueron cubiertos muchas veces por la lava
ardiente o el hielo, condenados a escuchar el tronar intermitente. Se dice
que los dos caciques esperan en vano el día en que Dios se duerma y puedan
despertar ellos para vengar a sus pueblos.
Contrastando lo anterior llega la bella
naturaleza, esplendorosa de color y aroma y el mundo fantástico que habitan
las montañas o bosques, los pequeños personajes, gnomos, elfos, etc., que
revolotean y que hacen travesuras por el esplendor verde de las montañas.
Esta Obra es encargo y está compuesta para
conmemorar el 125 Aniversario de “The Koninklijke Harmonie de Berggalm”,
Klimmen. A la que lleva como sobrenombre “ECHO DE LA MONTAGNE”
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